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Al Santo de Boedo lo espera un infierno.
En su visita a Tucumán, San Lorenzo deberá lidiar con el agobiante calor norteño, fatales 38 grados, un estadio al palo, efervescente, comprometido con la causa de apoyar para seguir en Primera, y un equipo que tiene sed de revancha luego de haber sido perjudicado el día de su debut en Primera, en el Nuevo Gasómetro, cuando el árbitro, Cristian Faraoni, no vio un foul de Bergessio a Ischuk en el 1-0 y tampoco pitó un penal de Bianchi a Pereyra. Encima, al tiempo, la AFA cesanteó a Aníbal Hay por una supuesta escucha telefónica en la que se lo oiría al ex referí tentando a Cristian Faraoni para que favoreciera al Ciclón frente al Decano, hecho que acrecentó la ira de medio Tucumán. "Para la gente puede que este partido sea una especia de revancha, y para nosotros también lo es", avisó Juan Pablo Pereyra. Y Matías Villavicencio también opinó que el partido será una revancha para el equipo. "Fue nuestro primer rival en la categoría y nos quedamos sin nada sin merecerlo. Ojalá que en nuestra casa podamos sacar los tres puntos y arrancar con el pie derecho", dijo el defensor.
El Servicio Meterológico Nacional vaticina que la máxima estimada superará los 38 grados, aunque, en esta oportunidad, la humedad, generada por una alta presión atmosférica, golpeará hasta al más resistente de los futbolistas. "El calor condiciona a los dos equipos, es cierto. Pero nosotros estamos más acostumbrados a jugar con estas temperaturas", explicó César More al respecto.
Para colmo, la presentación del Decano en su provincia generó una inusual expectativa. Miles de tucumanos desafiaron el calor para adquirir o renovar los abonos con los que podrán concurrir a todos los partidos del Clausura. "Estimamos que 15.000 personas se sumarán a este sistema, 2.000 más que el año pasado. La gente está muy entusiasmada y no deja de anotarse", dijo el vicepresidente Luis Narchi. Para la Policía, hoy habrá 23.000 hinchas, por lo que decidió implementar un operativo con 500 efectivos.
tucuman (corresponsal).
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